Ventanas en el Mac: cómo organizar nuestro trabajo eficientemente

Ventanas Mac

Cuando alternamos constantemente entre correo, videollamadas, hojas de cálculo, documentación y herramientas internas, el escritorio del Mac es nuestro centro de operaciones. Afortunadamente, nuestro Mac cuenta con un sistema de gestión de ventanas para que cada tarea tenga su espacio y su ritmo, y que así podamos organizar nuestro escritorio para la máxima productividad.

Trasladar y encajar ventanas: la primera parte de la multitarea

Si lo que queremos es colocar una app en una parte concreta de la pantalla, por ejemplo en la mitad derecha, basta con arrastrar la ventana desde su barra de título hasta la ubicación que nos convenga. Mientras en algunas apps nos encontraremos que ciertos paneles se quedan fijos, la app principal, y la totalidad de la mayoría de ellas, se adapta en un segundo a la nueva ubicación y tamaño. Esta simple forma de organizar nos encaja especialmente bien cuando revisamos documentos, comparamos versiones o información o simplemente queremos ver más en el escritorio.

Más allá del simple movimiento manual, el botón verde de la esquina superior izquierda nos abre una vía, si cabe, todavía más rápida para trasladar, redimensionar y encajar las ventanas con toda precisión. Al mantener el puntero sobre ese botón, podemos elegir trasladar la ventana a la mitad izquierda o derecha de la pantalla, y también a la mitad superior o inferior. De este modo, la barra de menús y el Dock siguen visibles y todo queda listo para que podamos alternar entre apps con toda la rapidez.

Alineación y redimensionado: precisión para ver más información

Cuando trabajamos, sobre todo, con más de dos ventanas a la vez, la alineación automática marca una gran diferencia: al arrastrar una ventana cerca de otra, macOS la encaja adyacente y mantiene el orden. Con un simple gesto cada ventana “cae” en su sitio con gran facilidad y el conjunto nos queda coherente.

Para ajustar los tamaños, basta con arrastrar cualquiera de los bordes de la ventana —superior, inferior o laterales— y adaptar el espacio a cada app. Alternativamente, con un doble clic sobre un borde nos expande ese lado, lo que viene genial cuando queremos ampliar una columna de datos o dar más aire a un documento. Al redimensionar una ventana junto a otra, el borde se nos alinea al acercarse y se detiene con precisión para igualar las proporciones con facilidad.

Pongamos un ejemplo de esta dinámica en un flujo de trabajo habitual que suele funcionar muy bien:

  • Empezamos con dos ventanas encajadas y luego ajustamos bordes, y adaptamos el espacio a cada tarea concreta.
  • Ampliamos un lateral con doble clic cuando toca revisar más detalles, y le damos prioridad visual al contenido clave.
  • Repetimos el ajuste en ventanas adyacentes para ganar uniformidad, y creamos una cuadrícula para el análisis.

Pestañas, maximizado y minimizado: manteniendo el orden a largo plazo

En proyectos con muchos documentos, una app abierta en varias ventanas puede dispersar muy fácilmente nuestra atención. Aquí las pestañas nos pueden resultar especialmente útiles. Desde el menú Ventana podemos simplemente tocar en Fusionar todas las ventanas para reunirlas en una sola ventana con varias pestañas y, en un segundo, concentramos la información en una sola ubicación mientras seguimos pudiendo desplazarnos por las diferentes secciones con un solo clic.

Cuando una pestaña concreta requiere más protagonismo, la podemos convertir en ventana separada desde Ventana > Mover pestaña a ventana nueva o arrastrando la pestaña fuera del conjunto. Con ello, cada bloque de contenido recupera su independencia y podemos verlos simultáneamente en pantalla. 

Para cuando queremos tener el máximo espacio posible, maximizar una ventana es la mejor opción. Al mantener el puntero sobre el botón verde, en “Rellenar y organizar” elegimos la opción de rellenar, o usamos Fn + F para un acceso más directo. Si queremos volver al tamaño anterior, simplemente repetimos el gesto o la pulsación. Minimizar es igual de fácil: el botón amarillo reduce la ventana, y el atajo Comando + M lo hace instantáneo. 

Poder mover las ventanas con fluidez por el escritorio de nuestro Mac marca una gran diferencia en cómo nos organizamos. Como podemos ver, hay mucho más que simplemente arrastrar o minimizar. Con los botones adecuados, el Mac nos hace la mayor parte del trabajo para que nosotros podamos hacer la nuestra con la mayor comodidad.

En iDoo_tech | Cómo personalizar la barra de menús de nuestro Mac

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