Entre las múltiples aplicaciones que tenemos abiertas, los documentos en edición y las herramientas de comunicación interna, es fácil que nuestro escritorio esté algo más desordenado de lo que nos gustaría. Afortunadamente, la situación tiene fácil solución, pues en nuestro Mac contamos con una herramienta que nos permite trabajar de forma mucho más ordenada: el organizador visual. Una función que nos ayuda a mantener solo lo importante en primer plano, reducir la cantidad de ventanas y, con ello, aumentar nuestra productividad.
Un escritorio ordenado para trabajar mejor
El organizador visual de macOS nos permite centrarnos en la aplicación que estamos usando mientras las demás quedan en un segundo plano pero a mano. Al activarlo, la ventana principal se sitúa en el centro de la pantalla y todas las aplicaciones recientes nos aparecen en el lado izquierdo. Con este aparentemente simple cambio tenemos una visión muy clara de lo que estamos haciendo sin perder el acceso al resto de nuestras aplicaciones.
En lugar de tener una ventana sobre la otra, de tener que minimizar continuamente aplicaciones o de acordarnos de cerrarlas, tenemos toda la información disponible, pero jerarquizada. Con solo hacer clic en cualquier app del lateral izquierdo, podemos pasar de una tarea a otra sin perder el hilo de nuestra actividad.
El sistema va mucho más allá, sin embargo, de ser una forma de presentarnos las ventanas, pues una de las capacidades más interesantes de esta función es la de poder crear grupos de aplicaciones. Podemos arrastrar varias apps al centro para que funcionen como un conjunto de trabajo. Así, por ejemplo, podemos tener abierto nuestro CRM, un documento de planificación y la app de correo como un conjunto de herramientas preparado para una actividad concreta. Cuando cambiamos a ese grupo, todas las ventanas nos aparecen organizadas en el centro de la pantalla igual que las habíamos dejado, cuando cambiamos a otro grupo, desaparecen en beneficio de nuestra nueva actividad.
Configuración y ajustes para un uso profesional
El organizador visual es, además de potente, realmente flexible. Desde la app Ajustes del Sistemapodemos decidir cómo y cuándo queremos que aparezca en nuestro Mac. Entrando en Escritorio y Dock y luego en Escritorio y organizador visual, encontramos todas las opciones para personalizar su comportamiento.
Aquí podemos, por ejemplo, elegir si queremos que los elementos del escritorio se muestren en todo momento o se oculten automáticamente hasta que hagamos clic en él. También podemos configurar si, al hacer clic en el fondo de pantalla, queremos mostrar los widgets y el escritorio o mantener la atención en las aplicaciones abiertas.
Otro ajuste interesante es la gestión de ventanas por aplicación. Podemos decidir si al cambiar de app se muestran todas sus ventanas disponibles o solo la más reciente. Esta flexibilidad nos permite adaptar el Mac a nuestro estilo de trabajo, ya sea que prefiramos tener todo visible o mantener una interfaz más limpia y concentrada.
Hechos los cambios, podemos activar o desactivar el organizador visual directamente desde el Centro de Control, e incluso añadir un acceso directo a la barra de menús. Con esto, nos basta un clic para entrar en un entorno de trabajo más despejado y ordenado.
En un entorno donde cada minuto cuenta, tener nuestro escritorio ordenado va mucho más allá de la estética. El organizador visual se convierte en una herramienta que nos ayuda a mantener la concentración haciendo que, de forma ordenada, podamos gestionar múltiples proyectos con mayor fluidez. Nos permite estructurar el trabajo, minimizar los errores y optimizar la productividad.
En iDoo_tech | Así podemos ordenar el escritorio del Mac automáticamente


