Tener a mano las herramientas que más utilizamos en nuestro Mac marca una gran diferencia en nuestra productividad. La barra de menús, situada en la parte superior de nuestra pantalla, es una de las ubicaciones más valiosas para conseguirlo. Desde aquí podemos acceder en un solo clic a funciones básicas, ajustes del sistema o accesos directos que agilizan nuestro flujo de trabajo. Sacar partido a todo su potencial y adaptarla a nuestras costumbres y preferencias nos permite trabajar de manera más ordenada y eficiente. Veamos cómo hacerlo.
Añadir iconos para acceder rápidamente a nuestras herramientas
Tenemos varias formas de personalizar la barra de menús. Podemos, para empezar, añadir iconos que nos acerquen las funciones y controles que más utilizamos. El Mac nos ofrece dos formas de hacerlo, ya sea desde Ajustes del Sistema o directamente desde el Centro de Control.
Si queremos añadir iconos desde Ajustes del Sistema, los pasos son los siguientes:
- Tocamos en el menú Apple y entramos en Ajustes del Sistema.
- En la barra lateral, seleccionamos Barra de menús.
- En la sección central, veremos una lista de iconos disponibles, como Siri, Tiempo o Time Machine.
- Activamos el que queremos añadir.
Con esto el botón elegido aparecerá en la parte superior de la pantalla, listo para acceder a esa función con un clic.
Si preferimos añadir iconos que provienen del Centro de Control, el proceso es igual de simple:
- Tocamos el icono del Centro de Control en la barra de menús.
- Pulsamos en Editar controles.
- Desde la galería de controles, arrastramos el icono que queramos a la barra de menús.
Con este método podemos acceder a funciones como Nota Rápida, Poner la pantalla en reposo o Filtros de color sin tener que abrir ninguna aplicación.
Reordenar y organizar la barra de menús
A medida que añadimos elementos, la barra de menús empieza a llenarse. Aquí, tenerla ordenada es clave para que nos siga siendo útil. Podemos reorganizar los iconos a nuestro gusto en cuestión de unos clics:
- Mantenemos pulsada la tecla Comando (⌘) en nuestro teclado.
- Hacemos clic y arrastramos el icono que queramos mover a la nueva posición.
- Soltamos el icono cuando esté colocado donde nos interesa.
Con esto, podemos situar en la parte más visible los iconos que usamos más y dejar en el extremo aquellos que necesitamos en momentos puntuales. Con el tiempo, la memoria muscular nos permitirá un acceso realmente rápido.
Eliminar iconos que no usamos
Algunas herramientas dejan de ser necesarias en nuestra barra de menús y, dado que nos conviene mantenerla limpia, eliminar un icono es igual de rápido que añadirlo. Lo haremos así:
- Mantenemos pulsada la tecla Comando (⌘).
- Arrastramos el icono que ya no necesitamos hacia fuera de la barra de menús.
- Cuando aparezca el símbolo de “X”, soltamos el icono.
Luego, si en algún momento volvemos a necesitarlo, basta con repetir los pasos que hemos visto para añadirlo de nuevo.
Puede parecer algo menor, pero una barra de menús bien configurada es mucho más que algo estético. Es un acceso estratégico a las funciones clave que, lejos de interrumpir nuestro flujo de trabajo, lo apoya. Cuando la rapidez y la organización son básicas, dedicar unos minutos a personalizar este espacio nos permite optimizar recursos, centrarnos en lo importante y mantener nuestro Mac listo para cualquier tarea que el día nos presente.
En iDoo_tech | Qué es y qué representa el pequeño punto verde o naranja que aparece en la barra de menús de nuestro Mac


