Cuando encendemos nuestro Mac al empezar la jornada tenemos que abrir varias aplicaciones. Nuestras herramientas de trabajo para el día. Un proceso simple, sí, pero que en el caso de determinadas aplicaciones puede requerir algo de tiempo mientras se cargan plugins, se actualizan los datos o se descargan las últimas versiones de los documentos. Con esto en mente, macOS nos permite configurar la apertura automática de aplicaciones, documentos, carpetas e incluso servidores al iniciar sesión, de manera que podamos empezar a trabajar rápidamente y de forma más cómoda. Hablemos de cómo hacer que nuestro Mac esté listo para atender cualquier tarea sin que tengamos que hacer nada más que encenderlo.
Cómo configurar la apertura automática de aplicaciones en macOS
Apple nos permite tener un control total sobre los ítems que se abren al iniciar sesión. Desde los Ajustes del Sistema podemos definir qué aplicaciones o documentos queremos que se carguen de forma inmediata, lo que se traduce en que nuestro entorno de trabajo estará completamente preparado para empezar la jornada con solo pulsar un botón. Estos son los pasos para conseguirlo:
- En el Mac, abrimos el menú Apple y seleccionamos Ajustes del Sistema.
- En la barra lateral, tocamos en General.
- Entramos en Ítems de inicio y extensiones.
- Para añadir un elemento, tocamos el botón “+”, seleccionamos la app, documento o servidor que queremos abrir automáticamente y confirmamos tocando en Añadir.
- Para eliminar un elemento, lo seleccionamos en la lista y tocamos el botón “–”.
Fijémonos, además, en que desde esta misma sección podemos permitir que ciertas aplicaciones trabajen en segundo plano. Un pequeño detalle tremendamente útil para diferentes herramientas corporativas que tienen que mantenerse activas para sincronizar datos, como un software de comunicación interna o ciertas soluciones de almacenamiento en la nube.
Optimizar el inicio del Mac para maximizar la productividad
Imaginemos que cada mañana tenemos que abrir Mail, Slack, Excel, Safari con ciertas pestañas clave y además conectarnos a una unidad de red corporativa donde está la información. Podemos configurar estos ítems como parte de la apertura automática, nuestro Mac arrancará y en tan solo unos segundos tendremos todo el entorno operativo.
En ciertas situaciones, nos puede resultar muy útil la posibilidad de evitar temporalmente la apertura automática. Si queremos iniciar el Mac sin cargar nuestras apps habituales, basta con mantener pulsada la tecla Mayúsculas mientras hacemos clic en Iniciar sesión —o al ver la barra de estado durante el arranque— y soltarla cuando aparezca el escritorio. Con esta opción el sistema nos recibirá listo para otras apps y sin conectarse a los servidores habituales sin que tengamos que cerrar nada manualmente.
Es un detalle menor, cierto, pero según qué configuración de aplicaciones y, sobre todo, de servidores, tengamos que usar regularmente, esta es una automatización que valoraremos enormemente. Con solo dedicar unos minutos a configurar los ítems de inicio, conseguimos que cada día nuestro Mac abra automáticamente las aplicaciones necesarias, mantenga activas las sincronizaciones en segundo plano y esté listo para trabajar con la máxima eficiencia. Un pequeño detalle que, con el paso de los días, marcará la diferencia.
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